28 oct 2009

Pablo Picasso


Carta al director, La Vanguardia, 30-08-1981

Señor director:
Pablo Picasso tuvo correspondencia tanto con pintores como con escritores contemporáneos. En una ocasión el destinatario fue Giovanni Papini; en dicha carta, ignorada por muchos y olvidada por otros, el pintor enjuicia su propia obra. Impresionante documento que pienso necesita ser divulgado y conocido y al que no se le puede añadir comentario alguno. Pablo Picasso escribía:

“Desde el momento en que el arte no es ya el primer alimento que nutre a los mejores, el artista puede ejercer su talento en todos los intentos de nuevas formas, en todos los caprichos de la fantasía, en todos los expedientes de charlatanismo intelectual. En el arte, el pueblo ya no busca la consolación y exaltación; sino que los refinados, los ricos, los ociosos, los destiladores de quintaesencia buscan lo nuevo, lo extraño, lo original, lo extravagante, lo escandaloso. Y yo mismo, desde el cubismo y más allá, he contentado a esos maestros, y a esos críticos, con todas las cambiantes rarezas que me han pasado por la cabeza, y cuanto menos las comprendían más me admiraban.
A fuerza de divertirme con todos estos juegos, con todas estas paparruchas, con todos esos rompecabezas, jeroglíficos y arabescos, me he hecho célebre y muy rápidamente. Y la celebridad significa para un pintor: venta, ganancias, fortuna y riquezas. Y hoy, como usted sabe, soy célebre, soy rico. Pero cuando estoy a solas conmigo mismo, no tengo valor de considerarme como un artista en el sentido grande y antiguo de la palabra. Grandes pintores fueron Giotto, Ticiano, Rembrandt y Goya; yo soy solamente un entretenedor público que ha comprendido a su tiempo y se ha aprovechado lo mejor que ha podido de la imbecilidad, la vanidad, la avidez de sus contemporáneos. La mía es una amarga confesión, más dolorosa de lo que puede parecer, pero tiene el mérito de ser sincera.”

Encontrarán esta transcripción epistolar en el boletín de CIO de Madrid, página 58 (584) del número 142, de 13 de octubre de 1973

1 comentario:

Simplicivs dijo...

Todavía recuerdo la primera vez que fui a ver “El Guernica” a raíz de su retorno al territorio español. Puedo dar testimonio que el cuadro es todo un portento de majestuosidad y de diferentes tonalidades de gris; a su vez, puede que también resulte ser un galimatías de proporciones inéditas para aquellos que no se hayan empapado, previamente, de esa simbología que es parte intrínseca del cuadro. Es netamente un cuadro que usa el simbolismo para retratar la dura realidad política de la España de aquella época.

Es posible que, en ese momento, lo que realmente nos motivase para ir a ver el cuadro, tanto a mi padre como a mí, fuese la curiosidad que despertaba - históricamente hablando; aunque, realmente, lo que a mi me enamoró fueron los bocetos y dibujos, a tinta china, de la figura de Franco, expuestos en la sala contigua. Tales bocetos retrataban la figura de todo un dictador despótico y burlesco, con el menor número de trazos posibles.

Por otra parte, Picasso es comprendido, realmente, cuando uno mira toda su obra (en conjunto) y se da cuenta que fue un gran pintor que manejaba cualquier estilo – un virtuoso del pincel enclaustrado en el cubismo. Quizás Picasso, junto con Georges Braque y Juan Gris, sea el máximo exponente y creador del Cubismo, pero no deja de ser, desde mi punto de vista, un cautivo de su propia creación.

En la pintura está establecido, desde hace ya algún tiempo, el “mercantilismo.” Es una pena, pero es así. A veces, me pregunto si todos los grandes pintores han sido verdaderamente descubiertos o alguno, no han sido lo suficientemente mediáticos para traspasar las sombras del olvido… sobre todo teniendo en cuenta que este mundo no es precisamente un modelo de justicia: ni lo ha sido, ni creo que lo será.